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Sobre la Escolanía. La Escolanía del Santísimo Sacramento fue fundada en el año 1950 por el reverendo padre Martín Gorostidi, hombre de grandes cualidades musicales para dirigir a los niños, hasta el punto de que a él se debe el timbre de voz que la caracteriza. Estuvo trabajando hasta 1966, año en que cesaron sus actividades.
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Era la Escolanía más conocida en el Madrid de
entonces. No digo que fuera la mejor, pues la que los PP. Capuchinos tenían en el Santuario de Medinaceli era extraordinaria. En ella cantó, de pequeño, nada menos que el gran Raphael. Ahora bien, durante todos los años de su existencia, nuestra Escolanía era la más requerida por las entidades artísticas de la capital. Contaban con nosotros siempre que se necesitaban voces infantiles en radio, cine, televisión, grabaciones, ópera etc. Es de destacar la invitación que nos hacía la Orquesta Nacional todos los años para cantar, con el Orfeón Donostiarra, la Pasión según San Mateo de Bach como culminación de los conciertos de cada año. Todo esto suponía un honor y un gran compromiso.
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“¡Aprendan
de los niños de la Escolanía!” La asiduidad de esta colaboración con la Orquesta Nacional me trae a la mente un interesante recuerdo. Estábamos ensayando con la Orquesta Nacional y los Cantores de Madrid la Tercera Sinfonía de Mahler, bajo la batuta de Hermann Scherchen. De pronto, el anciano Maestro alemán detiene la ejecución con un gran golpe en el atril... Me temí lo peor. Supuse que los niños habían fallado en algo. Con gesto airado y en italiano que dominaba bastante bien, grita más que dice: "Miren los niños... Fíjense cómo cantan atentos y sin perder un gesto mío... En cambio los hombres y mujeres del Coro cantan con la cabeza metida en la partitura..." Respiré hondo. ¡Menos mal! Lo que ignoraba el querido maestro, y casi nadie lo sabía, era que los niños no sabían solfeo. ¡Aprendían todo de memoria! (Vea las fotos de las actuaciones)
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Amplio repertorio. Y ¡qué memoria musical tenían! Doy fe de ello. Teníamos en repertorio un centenar de canciones, la mayor parte de ellas a 3 ó 4 voces, con acompañamiento o "a capella", muchas con varias estrofas. Me daba grandísima confianza cuando, muchas veces y sobre todo el solista, sonreía y rectificaba si me equivocaba en la letra de una estrofa... Cuando se trataba de actuaciones con orquesta, escuchaban la grabación hasta saber perfectamente cuando tenían que intervenir, guiados por los instrumentos de la orquesta.
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Corrigiendo al Director de Orquesta. No es exageración. Estaban cantando la Sonata Sopra Sancta María de Monteverdi en el Ateneo de Madrid con la Orquesta Sinfónica. La repetición del Sancta María que cantaban repetidamente los niños, cada vez con distintas armonizaciones orquestales, despistaba al Director. Por cierto, no era Rafael Frübeck de Burgos cuya memoria prodigiosa comprobé en numerosas ocasiones. Era otro, entonces muy conocido en Madrid. ¿Cuántas veces este Director les dio la entrada a destiempo en los ensayos? Y, ¿cuántas en el mismo concierto? Los niños no le hacían caso, y entraban perfectamente cuando les correspondía... El Maestro Director les sonreía, ¡qué iba a hacer!
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Timbre de voz envidiable. El mérito es del P. Martín Gorostidi, Sacramentino y fundador de la Escolanía. Era una persona que, más que formación académica, tenía un arte tremendo para obtener de los niños un timbre de voz brillante en todas las voces. Su maestría en la impostación de la voz perduró aún después de su destino a Cuba. Los siguientes directores (César Sánchez hoy al frente de la "Escolanía del Recuerdo" y yo mismo) nos limitábamos a que los niños se escucharan mutuamente y aprendieran unos de otros. Se seguían haciendo los mismos ejercicios de impostación y calentamiento de voz que hacía el P. Gorostidi. Pero es que, los ejercicios vocales no lo son todo. Eso se puede comprobar todavía hoy oyendo otros coros de niños y comparando con las grabaciones que tenemos de la Escolanía. Por cierto, es sabido que no es lo mismo un coro de niños solos, y un coro de niños y niñas. El timbre de voz es muy diferente, mucho más rico en los niños solos. ¡No es machismo! Es que, es así, y punto. Son cosas de la naturaleza. Honor a quien honor merece. En vocalización infantil, el P. Gorostidi fue un Maestro.
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Exitosa primicia de una grabación. La casa RCA estaba situada en la encrucijada de la Avenida de América (salida hacia Barajas) con Arturo Soria. Entonces producía y distribuía discos. El edificio fue adquirido poco después por la Phillips. Un día de octubre o noviembre de 1961 recibí una llamada de la RCA proponiéndome la grabación de un disco pequeño con villancicos cantados por los niños. Les propuse un repertorio y escogieron las canciones que les parecieron mejores. La grabación se hizo en poco días, y como les gustó, pidieron grabar un segundo disco. Ambas grabaciones se hicieron, sin duda, en noviembre, y salieron inmediatamente a la venta. Era la primera vez que aparecía un disco de villancicos cantado por niños. Nos llamó la atención que se agotaron para el 8 de diciembre, entonces Día de la Madre. Hicieron una nueva edición y, también, se agotó antes del Día de Reyes del mes siguiente. No recuerdo cómo se hizo el contrato, pero sí recuerdo que en los meses siguientes la RCA pagó los royalties correspondientes: 10.000 pesetas, ¡un dineral entonces! Me consta que, años después, seguía oyéndose este disco en emisoras de Latinoamérica...
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¿Cómo se sostenía la
Escolanía? La Escolanía no tenía sus niños cantando "por amor al arte". El P. Martín Gorostidi hizo dos contratos para que los niños cantores estudiasen el Bachillerato sin costo alguno para ellos. El primer contrato fue con el Colegio Sagrada Familia. Los PP. Sacramentinos se encargaban de la Capellanía del Colegio a cambio de un número determinando de becas para que los niños estudiasen el Bachillerato completo, hasta las puertas de la Universidad. Con el Colegio Latino Español hizo un segundo contrato. Abonaba 1.500 pesetas mensuales y daba clases de Religión a cambio de otro número determinado de becas para los niños. Eran tiempos difíciles para los padres de familia. Y la mayoría eran familias numerosas. La beca les suponía un ahorro, y por eso hacían que sus niños fueran diariamente al ensayo y a las actuaciones de la Escolanía. Cada año se presentaban de 30 a 40 niños cuyos padres aspiraban a la beca. Eran niños de 6 a 7 años. Les hacíamos una pequeña prueba de voz y oído musical, y escogíamos entre ellos los 10 ó 15 que necesitábamos para suplir a los que se les cambiaba la voz por su edad y desarrollo.
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No todo era trabajo con los niños. Con relativa frecuencia, varias veces al año y según llegaba el presupuesto, salíamos de excursión a distintos pantanos y praderas de la sierra cercana a Madrid. Eran unos días felices en que todos disfrutábamos. Muchas veces, al traer sus niños al autobús, las madres me decían: "¿Cuándo va a organizar una excursión con nosotras?" Confiaban plenamente en nosotros. Y hasta nos traían al hermanito de algún cantor. A veces, (que no se entere la policía) íbamos 90 en un autobús de 60... Tengo que dar gracias a Dios, pues prácticamente nunca tuvimos un percance, fuera de algún tobillo que otro doblado al jugar a fútbol... Me bastaba un silbato para mantener el orden: cuándo entrar en el agua según la digestión, zona única de baño, hasta dónde podían llegar nadando hacia adentro, etc. Yo les vigilaba desde dentro, nadando con unas aletas grandes. Recuerdo que más de una vez me acercaba a ellos y disfrutaban hundiéndome y sosteniéndome bajo el agua con sus pies... ¡Bromeábamos mucho! La verdad es que me sentía orgulloso por el cariño que me tenían. Hasta nos atrevimos a ir una vez a Tarragona, a pasar 20 días en la universidad Laboral. Una experiencia bellísima, pero que de la que no todos pudieron participar, pues había que pagar el viaje en tren, aunque viajamos en la 3ª de entonces... (Vea las fotos de las excursiones)
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Pero, ¿cómo cesó la Escolanía? Poco a poco, sobre todo a partir del 1964, diversas fuentes oficiales empezaron a repartir becas de estudio para los niños de familias numerosas. Los padres ya no necesitaban la beca que les ofrecíamos, y naturalmente, no les atraía que sus hijos se sacrificaran en la disciplina que la Escolanía requería. Cada año venían menos niños a probar su voz. En consecuencia, cada vez teníamos una mayor dificultad para suplir a los niños que, por su edad, mudaban su voz atiplada. Esto nos exponía a no poder mantener la calidad del conjunto de niños cantores. No quise que llegara el día en que no pudiéramos responder, con la calidad acostumbrada, a las muchas invitaciones que seguíamos recibiendo. Por eso, al terminar el curso de 1966 decidimos descontinuar la Escolanía. A petición propia, fui destinado a otra comunidad de los PP. Sacramentinos en otra ciudad, y la Escolanía terminó su ciclo tan exitoso. Yo sólo sé lo que me tocó sufrir para tomar esa decisión pero, consultados mis superiores, nos pareció lo más correcto en aquellas circunstancias.
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Internet, una posibilidad de reencuentro. Hoy, tantos años después, uno de los ex-cantores, Eduardo Roselló, se brinda a abrir esta página de la Escolanía en Internet. Invito a todos los que vivieron aquella experiencia maravillosa, a aportar sus comentarios, recuerdos y fotografías. Hacedlo por medio de Eduardo. Gracias. Y os invito a "bajar" los discos que conservamos, para vuestro disfrute.
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© José Mª Calvo 2008
padrecalvo@laescolania.es